El Comienzo
Un palillo de dientes y 30 córdobas
Todo comenzó con lo que tenía: un palillo de dientes, esmaltes básicos y una inversión de apenas 30 córdobas. No había cursos, no había kit profesional, no había certeza.
Pero había algo que ninguna herramienta puede reemplazar: el hambre de ser mejor. Hubo noches de desvelo hasta las 3:00 AM, ojos cansados frente a una pantalla intentando descifrar los secretos que otros no querían compartir.

Lo que aprendí en el camino
Tres verdades que lo cambiaron todo

Por qué hago lo que hago
Cada diseño es un homenaje
Cada diseño que trazo sobre tus uñas es un homenaje a esa niña de 10 años que no se rindió. Cuando cuido tus manos, estoy cuidando la herramienta con la que tú también construyes tus sueños.
Hoy, El Rincón del Capricho es más que un salón. Es la prueba de que con pasión, constancia y amor por el arte, se puede construir algo extraordinario desde cero.